El malestar vecinal redefine el éxito turístico europeo

11-10-2026

El verano europeo tiene un protagonista que no aparece en los folletos: el residente. La incomodidad de quienes viven todo el año en los destinos más visitados ha dejado de ser una queja local para situarse en el centro del debate público. Así lo refleja un estudio de la plataforma JB.com, difundido en junio, que examinó la situación en treinta países y concluyó que España, Italia y Francia son los tres lugares donde la reacción contra el turismo masivo se expresa con mayor intensidad.

La clasificación se construyó a partir de cuatro variables: la fuerza de las protestas, la atención que les dedican los medios de comunicación, las tasas turísticas y la relación entre el número de visitantes y el de habitantes. En el extremo contrario de la lista figuran Chipre y Albania, señalados como los destinos más acogedores. En ninguno de los dos se han documentado protestas y la presión normativa sobre el viajero es muy reducida.

El caso español ilustra con especial claridad la paradoja. Las llegadas aumentaron un 3,4 % en los cuatro primeros meses de 2026 y el Ministerio de Turismo preveía para junio un incremento del 7,1 % en los pasajeros internacionales con respecto al mismo mes del año anterior. Mientras las cifras subían, las manifestaciones contra la saturación se extendían a más de cuarenta ciudades, de Barcelona a Canarias. Cataluña es el principal foco del descontento, seguida de las islas Baleares y Canarias. La comunidad catalana recibió en 2025 unos 20,1 millones de turistas, un 0,6 % más que en 2024. Las imágenes de pancartas y pistolas de agua en los lugares más concurridos dieron la vuelta al mundo.