Junio tampoco fue un mes sencillo. Las llegadas bajaron un 3 % en todo el mundo, arrastradas por Europa Occidental. Allí retrocedieron un 6 % por las olas de calor y porque los vuelos de largo recorrido fueron menos y más caros. El Sudeste Asiático, por su parte, perdió un 5 % de visitantes. Le pesaron una demanda asiática más débil, las tensiones geopolíticas y el aumento de los costes de viaje.
Por regiones, África y Europa fueron las grandes protagonistas del semestre. África encabezó el crecimiento con un 4 %. La impulsó el África subsahariana, que avanzó un 6 %, con Sudáfrica como uno de sus motores gracias a un alza del 12 %. Marruecos, con un 6 % más de llegadas, contribuyó al buen comportamiento del norte del continente. En cambio, algunas islas del océano Índico, como Mauricio y Seychelles, sufrieron la reducción de la capacidad aérea de las aerolíneas del Golfo.
Europa, el mayor destino turístico del planeta, recibió casi 350 millones de visitantes internacionales, un 3 % más que un año antes. La Europa mediterránea creció un 4 %, favorecida en parte por viajeros que cambiaron Oriente Medio por otros destinos. Europa Central y Oriental consolidó su recuperación hasta alcanzar los niveles previos a la pandemia. Grecia e Irlanda registraron incrementos del 15 %, y Uzbekistán y Moldavia llegaron al 25 %.
En el continente americano las llegadas aumentaron un 2 %. Centroamérica volvió a destacar con un crecimiento del 15 %, con El Salvador a la cabeza gracias a un espectacular 37 %. Norteamérica avanzó un 2 %, con buenas cifras en México y Canadá. El Caribe se mantuvo estable, aunque la República Dominicana creció un 10 %. Sudamérica, por su parte, retrocedió un 2 %, pese al notable 34 % de Paraguay.
Asia y el Pacífico mejoró apenas un 1 % y sigue un 11 % por debajo de los registros de 2019. Las dificultades de conectividad, unas tarifas aéreas más altas y la incertidumbre frenaron la demanda dentro de la propia región. Aun así, la República de Corea brilló con un aumento del 21 %.
El dato más preocupante llega de Oriente Medio, donde las llegadas internacionales se desplomaron un 22 %. El conflicto ha alterado el tráfico aéreo y ha minado la confianza de los viajeros. El contraste es enorme si se recuerda que en 2025 la región superaba en un 40 % las cifras previas a la pandemia. Tras el alto el fuego de mayo, algunas rutas se han reabierto y la recuperación empieza a asomar, aunque de forma desigual.
En el lado del gasto, los grandes mercados emisores mostraron una demanda firme. Estados Unidos incrementó un 4 % su gasto en viajes al extranjero, y Alemania, un 5 %. España merece una mención especial. Sus viajeros gastaron un 12 % más en el primer semestre, después de un 2025 en el que el país se situó como el noveno mayor emisor del mundo.
De cara al cierre del año, el sector mira al futuro con un optimismo prudente. Los expertos consultados por ONU Turismo señalan como principales preocupaciones la volatilidad del precio del petróleo, la inflación y el elevado coste del transporte y el alojamiento. Aun así, el 45 % espera mejores resultados entre septiembre y diciembre que en el mismo periodo de 2025.
Con este panorama, ONU Turismo ha revisado sus previsiones a la baja. El organismo calcula ahora que las llegadas internacionales crecerán entre un 1 % y un 2 % en 2026, frente al 3 % o 4 % que estimaba en enero. Ante tanta incertidumbre, los viajeros seguirán buscando una buena relación calidad-precio y destinos más cercanos.