En este sentido, recalcó que aunque la manera de organizar y consumir los viajes haya cambiado radicalmente, los motivos esenciales de la experiencia de viajar permanecen inalterados por ser intrínsecamente humanos.
En esta misma línea de pensamiento, Angie Moreno, Delegada de Turismo y Cultura del Ayuntamiento de Sevilla, resaltó la utilidad fundamental de generar espacios físicos y colaborativos para compartir aprendizajes de valor. Remarcó que el propósito primario de las herramientas tecnológicas emergentes debe enfocarse en adoptar decisiones de gestión con un criterio superior y garantizar que la innovación responda a necesidades reales del entorno. Asimismo, puso de relieve iniciativas locales de aceleración como Ágora Sevilla y Sevilla NODE, orientadas específicamente a estructurar oportunidades duraderas para el tejido económico local, señalando que la fase crítica actual consiste en transformar los acuerdos e ideas surgidas durante el congreso en resultados prácticos y tangibles.
Uno de los ejes conceptuales prioritarios de esta edición ha sido el desarrollo estratégico del turismo rural y de naturaleza, identificado como una vía indispensable para desestacionalizar la demanda, distribuir equitativamente las corrientes turísticas y transitar hacia modelos de desarrollo profundamente regenerativos. En el marco del congreso se presentaron las conclusiones del Observatorio del Turismo Rural 2026, impulsado conjuntamente por CETT, EscapadaRural y Netquest. Los datos del informe revelan una clara tendencia estructural: el 66% de los viajeros rurales realiza escapadas durante todo el año y un rotundo 94% declara su disposición a pagar por experiencias auténticas en el destino. No obstante, el estudio pone de manifiesto una importante área de mejora, ya que el 80% de los usuarios encuentra barreras técnicas para reservar actividades con carácter previo a su llegada, lo que evidencia una urgente necesidad de acelerar la digitalización y la comercialización electrónica de la oferta en entornos rurales.
Frente a esta coyuntura, diversos especialistas del ámbito público y privado debatieron sobre las claves metodológicas para abordar la ordenación de estos espacios. Gemma Morales, técnica de Promoción Turística de la Diputación de Cáceres, incidió en la colaboración estrecha entre administraciones, tejido empresarial y comunidades locales para amortiguar el impacto en municipios de reducida dimensión demográfica que ven multiplicada su población en temporadas de alta densidad. Complementando esta postura, Albert Folch, del Patronato de Turismo de la Diputación de Tarragona, defendió la edificación de la propuesta turística a partir de la identidad genuina, la cultura autóctona y el paisaje singular de cada región. Por su parte, José Luis Galar, procedente de Turismo de Aragón, propuso una evolución conceptual de calado al sugerir reemplazar la noción tradicional del visitante por la de ciudadano temporal, integrando al viajero no como un agente puramente comercial, sino como un individuo capaz de vincularse emocionalmente con la comunidad que lo acoge.
La profesionalización y la adopción tecnológica en alojamientos de interior centraron también la atención de los debates técnicos. Empresarios del sector como Gustavo Nash, propietario de El Bulín Casas Rurales, y Daniel Morán, CEO de Glamping El Regajo Valle del Jerte, coincidieron en que la adaptación a las nuevas demandas del mercado requiere combinar digitalización, eficiencia operativa y una calidez en el trato humano impecable. A este respecto, Luismi Montoya, de Agroturismo Mari Cruz, apeló a la rentabilidad social y ambiental del territorio, subrayando la importancia de implementar dinámicas que restituyan valor directo a los habitantes locales.
Finalmente, el foro prestó un espacio destacado a los modelos internacionales que integran la actividad turística con la conservación ecológica activa, articulados bajo el concepto de *Nature Positive Tourism*. Representantes de destinos como Gibraltar y la isla de Madeira, acompañados por directivos de entidades europeas especializadas en ecoturismo y revalorización ambiental como Animondial, Rewilding Europe y la Association of Ecotourism in Romania, expusieron herramientas prácticas de regulación de aforos, gestión de senderos protegidos y alianzas público-privadas. Todas estas intervenciones confluyeron en una idea compartida: la preservación estricta del entorno natural no representa un límite para la industria turística, sino la condición previa e indispensable para garantizar su supervivencia y viabilidad a largo plazo.