La región de Isla de Francia, cuya principal referencia es París, aparece en la tercera posición con el 6,8% de las preferencias. Andalucía y Cataluña completan los cinco primeros puestos, ambas con un 5,9%. Estos resultados muestran que el interés no se concentra exclusivamente en las grandes capitales europeas, sino que también alcanza territorios con una identidad cultural definida, paisajes diversos y una amplia variedad de experiencias.
El grupo de los quince destinos más demandados incluye también Toscana, Lombardía, Campania y Véneto, en Italia; el Norte de Portugal; Gran Londres, en Reino Unido; Apulia, también conocida como Puglia; Holanda Septentrional, en los Países Bajos; y las comunidades españolas de Galicia y Valencia. La composición del listado confirma una notable presencia de destinos mediterráneos, aunque incorpora grandes áreas urbanas y regiones del norte europeo.
España e Italia dominan claramente esta selección. Su liderazgo se apoya en la proximidad cultural que numerosos latinoamericanos perciben al viajar por ambos países, así como en la existencia de vínculos históricos, familiares y lingüísticos. A estos elementos se añaden una importante conectividad aérea, una oferta hotelera diversificada y la posibilidad de combinar varias ciudades o regiones en un mismo itinerario.
El patrimonio cultural, las artes y las tradiciones constituyen la principal motivación para viajar a Europa, al concentrar el 40,3% de las preferencias analizadas. El dato demuestra que el visitante latinoamericano no busca únicamente contemplar monumentos conocidos, sino comprender la historia, participar en la vida de los destinos y acercarse a manifestaciones culturales que conservan una identidad propia.
La gastronomía ocupa el segundo lugar entre los motivos del viaje, con un 12,5%. Mercados, restaurantes, productos locales, vinos y recetas tradicionales forman parte de una experiencia que cada vez adquiere mayor relevancia en la planificación. Los viajes familiares representan un 11,9%, mientras que las compras alcanzan el 11,8%, confirmando la importancia de una oferta capaz de combinar ocio, convivencia y consumo.
También existen diferencias según el país de procedencia. La naturaleza y el turismo activo despiertan un interés destacado entre varios mercados, mientras que las propuestas relacionadas con el bienestar tienen mayor peso entre los viajeros brasileños. La vida nocturna y el clima agradable resultan especialmente valorados por argentinos, colombianos y mexicanos, lo que permite a los destinos adaptar sus campañas a expectativas más concretas.
Esta diversidad de motivaciones obliga a superar las estrategias promocionales basadas únicamente en los grandes iconos turísticos. El viajero latinoamericano busca experiencias auténticas, memorables y conectadas con la vida cotidiana del lugar. Desea visitar museos y monumentos, pero también recorrer barrios, probar la cocina local, acudir a espectáculos, comprar productos característicos y compartir actividades con familiares o amigos.
Para las administraciones y las empresas turísticas europeas, estos resultados ofrecen una oportunidad de diseñar productos más personalizados. La segmentación por intereses, edad, nacionalidad y tipo de viaje puede favorecer estancias más prolongadas y una mejor distribución del gasto. También permite promocionar destinos secundarios próximos a Madrid, Roma, París o Barcelona y reducir la concentración de visitantes en los espacios más conocidos.
El liderazgo de Madrid y Roma confirma que el patrimonio continúa siendo un poderoso motor de atracción, pero también evidencia que las decisiones de viaje se construyen mediante una combinación de emociones, servicios y experiencias. Europa mantiene una posición privilegiada entre los latinoamericanos y dispone de un amplio margen para fortalecerla mediante conectividad, hospitalidad y propuestas que permitan descubrir cada destino con mayor profundidad.